¿Quiénes somos?

Sentido Común es una Organización más de 10 años de experiencia desarrollando procesos de cambio al interior en cientos de empresas, organizaciones y comunidades en Colombia, Bolivia, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, México, Perú, El Salvador, Panamá, Venezuela y Chile.

3 ideas para conocernos:

1. Pensar, sentir y actuar.

Por ejemplo, una persona que piensa que su destino está escrito y no puede hacer nada para cambiarlo suele actuar con resignación y pasividad ante las eventualidades de la vida (como por ejemplo un despido, una infidelidad, una pérdida) y utilizar frases como "Será porque Dios quiere", "Todo es por algo", "A mí siempre me pasa lo mismo...".

Sin embargo, hay personas que ante las mismas eventualidades actúan de forma totalmente diferente: hay quienes reaccionan con violencia y venganza y hay otros que asumen la experiencia desde una actitud apreciativa y de crecimiento, aprovechando la situación para evaluar sus errores y mejorar para el futuro. ¿Cuál es la diferencia entre unos y otros? Sus pensamientos y las emociones que éstos generan, que a su vez moldean su conducta y reacción.

Se puede aprender a transformar los pensamientos si se es consciente de este hecho y por consiguiente cambiar las emociones propias, las acciones y reacciones y por ende los resultados.

Nuestros procesos de potenciación del talento humano generan este cambio de pensamiento (y por consiguiente de emoción y acción), enfocados especialmente en la mejora en el ámbito laboral, donde la gente necesita un pensamiento que genere acciones de integración, optimismo, compromiso, cooperación, responsabilidad, respeto o resiliencia entre otros, de cara a mantener o mejorar la productividad en general y el buen ambiente laboral.

2. Quiere ser mejor, ya sabe como hacerlo, pero se le olvidó.

Todos tenemos sueños y anhelos que nos gustaría cumplir, pero para la mayoría se quedan sólo en eso, porque no saben cómo pasar de su realidad actual a su realidad soñada.

Cuando la gente aprende a hacer cambios positivos en su forma de pensar, de manera que pueda generar emociones positivas y por consiguiente acciones consecuentes, se abre a un sinfín de oportunidades de mejora y crecimiento. Y para eso sólo hace falta explicarles cómo hacerlo y demostrarles que sí pueden hacerlo.

Para partimos de una reflexión filosófica muy útil para generar cambios radicales que puedan implementar de inmediato y comprobar sus resultados: la ontología del lenguaje. Una persona cualquiera, con sólo hacerse consciente de cómo su realidad es moldeada día a día por las palabras, gestos, reacciones y actitudes que utiliza, puede generar un cambio significativo en su vida con sólo elegir nuevos diálogos y diccionarios.

Hemos visto en más de 14 años de experiencia cómo la gente se motiva y se transforma al darse cuenta que tiene el poder para hacerlo y toma la decisión de hacerlo. A diferencia de los conferencistas o transformadores que promulgan el cambio que han conseguido en su vida gracias a una catástrofe, fama o experiencia extrema, nosotros hacemos ver a la gente que no hace falta que les pase nada radical ni que sean deportistas excepcionales para conseguir los mismos resultados, es una cuestión personal, una elección propia.

Demostramos a la gente que su forma de hablar tiene influencia sobre su realidad, que las conversaciones que elige definen la calidad de vida que tiene, que cambiando esas conversaciones cambiarán su vida.

3. Cualquier transformación se produce desde el individuo hacia el mundo.

Si una persona cambia, su entorno cambia. Si una persona mejora, su entorno mejora. Una persona negativa y pesimista afecta negativamente su entorno, a sus compañeros y perturba el ambiente laboral, sembrando rencores, envidias, chismes y falta de compromiso.

Por el contrario, una persona empática y optimista siembra colaboración, respeto o motivación, lo que incrementa la productividad de los equipos y mejora el ambiente organizacional. Y para que una persona cambie, hay que recordarle ver la vida de otro modo, desde otra perspectiva, y lograr que mantenga esa nueva forma de ver la vida por el tiempo suficiente para que se enraíce en su ser.

Por eso trabajamos primero desde el individuo, logrando así trascender a los otros, el colectivo y la humanidad:

  • Trabajamos el "Yo": Enseñamos al individuo a observarse, asumir su responsabilidad y elegir sus acciones a conciencia.
  • Trabajamos el "Nosotros": Una vez que el YO está fortalecido, puede asumir una identidad de equipo: crecemos, compartimos, nos involucramos.
  • Trabajamos el Colectivo: Un equipo integrado y fortalecido participa activa y positivamente en la construcción de un Colectivo en el que se reconoce, confía y con el que construye futuro.
  • Trabajamos la Humanidad: Colectivos que están en capacidad de sentirse uno con la Humanidad celebran, aportan y se proyectan.