Exponer mis propuestas para construir una sociedad más humana


Al leer mis propuestas para mejorar la convivencia, usted entenderá por qué me dedico a lo que me dedico cada día y se provocará de no dejar este mundo sin gritar sus propuestas para cambiar lo que no le gusta de la manera como estamos organizados para vivir juntos. A escasos tres días de que el calendario maya termine enumero las propuestas más urgentes, pero si sobrevivimos al 21, les presentaré luego un pliego más completo:

Dar prioridad a la educación. Esta es una propuesta amplia y permanente, dirigida a todos y a todas. Pretende que, una vez los individuos despierten el criterio individual, es decir, que cada uno asuma su grandeza, comprendan el sentido de las normas para la equilibrada interdependencia y respeten los acuerdos, asimismo que, en caso de desacuerdo, haya una iniciativa que busque la modificación de los convenios a través de un debate de argumentos pacífico y constructivo.

Esta será una educación plural que señala y fortalece la capacidad de elección, advirtiendo el peligro de los dogmas y los fanatismos. Esto supone que los monopolios actuales de la educación suelten sus apegos por el poder y que inciten el contacto con la divinidad de lo humano. Les exigirá separar las experiencias religiosas de los códigos morales para apostarle en serio a la exaltación de una humanidad que, por ser cambiante y contradictoria, no es menos sagrada.

Una educación que invite a los ciudadanos a observarse como consumidores en este esquema en el que todo se vende y se compra. Para que opten con inteligencia en la gran red de ofertas disfrazadas de felicidad. Así entenderán que es posible vivir sin gaseosas, o sin bancos o sin teléfonos y/o elegir el momento para disfrutarlos sin necesitarlos, conscientes de los peligros de un sistema descontrolado por el afán de acumular de unos y la pereza de pensar de otros.

También será una educación en la que se aprenden símbolos conscientes para relacionarse con la muerte, con la vida y con la belleza. Cada persona que se sabe dueña de sus palabras, de sus ritos y de sus símbolos, comparte identidades responsables que se renuevan en el sentido compartido (en el sentido común) de una vida plena que integra la muerte y es bella porque sí, porque descubre la belleza de lo sencillo. Como resultado crearemos banderas, himnos y cultos renovados que ya no aluden a guerras pasadas o castigos futuros, sino que claman un presente que integra la tradición y la trasciende, de una historia que se construye también en lo cotidiano. Como resultado seremos televidentes, lectores e internautas críticos que elegimos lo que más nos conviene de este ruido global y reciclamos las propuestas de los mercachifles de la publicidad, desechando la basura inútil y aprovechando las ventajas de estar conectados.

Una educación en manos de cada quien (y de los padres en los primeros años), pudiendo delegar algunas tareas a educadores expertos, más nunca perder el control.

Custodiar lo público. Combatir la corrupción radicalmente desde el imaginario individual y construir mensajes y símbolos que la sancionen, como complemento de lo normativo. Lograr que el ciudadano y el servidor público se avergüencen de usar los recursos colectivos para su provecho personal, asociando emociones de admiración a las palabras que reconocen a quien denuncie, contrario a la confusión actual en la que se asimila lealtad con complicidad y traición con vigilancia.

Promover la admiración por el derecho y transformar la perversa cultura del favor. Devolver la responsabilidad a cada ciudadano de convivir con los otros en las normas y de resignificarlas en el día a día, consciente de que si se delega el poder no se agota el deber de participar en lo político al que cada uno se obliga, si quiere vivir, no que lo vivan. Proponer, ¿por qué no? el voto obligatorio como un antecedente para que se pueda sancionar a quien se esconde en las disculpas para no hacer valer su presencia en la sociedad.

Es urgente que esta nueva comunidad empoderada y atenta controle el uso de las armas y lo limite a sus agentes oficiales, quienes serán escogidos con meticulosidad, formados con especial apego al sentido de las normas, remunerados con generosidad y sancionados sin reparos.

¿Cuáles son sus propuestas?