Ruby Bridges (1954 - ) Estudiante y activista por los derechos civiles. Estados Unidos. Fotografía: Wikimedia Commons

Elegir conectarnos con lo femenino que somos.

  •   Néstor Gómez Gutiérrez - OSC
  •   Marzo 09 de 2015

En este momento de la historia, las instituciones y las relaciones se construyen desde lo masculino. La propiedad sobre las cosas (y sobre las personas), la competencia (y la guerra). El concepto lineal del tiempo, las ganas de dividirlo todo para conocerlo mejor, el afán mismo por conocer, la búsqueda de “una verdad”.

Este modo patriarcal de significar y emocionarse de cada persona le ha permitido a la humanidad imponerse como especie biológica y dejar su huella en el ecosistema: un éxito desalentador.

Urge que los escenarios que elijamos sean los que nos conectan con lo femenino: con la compasión y el cuidado de mi cuerpo y de los otros cuerpos, con el amor (incluso más allá de las normas), con el estar, con el “más acá”.

No es un tema de hombre o mujer. Y esto no significa volver a ningún estado anterior, ni mucho menos negar lo masculino. Significa integrar, desde la libertad que nos hace humanos, lo femenino que somos a nuestras relaciones y a nuestra simbología.